sábado, 10 de agosto de 2013

Vuelvo.

Es raro que lo que me "haya salvado" haya sido gritar y darme cuenta de lo mal que estaba. Fue tocar fondo e intentar cambiar, pero no todo es tan fácil.
Empezaré por el principio. Hace unas semanas me sentía como una completa mierda. Me sigo sintiendo así aunque el dolor por ahora ya no lo sale a la luz como antes, por ahora se mantiene escondido en alguna parte de mí. Mi mayor problema lo tengo conmigo misma, me cuesta admitirlo pero es así. Y eso hace que tenga un, podríamos decirlo, problema con la comida. Me obsesiona mucho no agradar a la gente, pienso que mi personalidad es una mierda y mi cuerpo también, por lo que si cambio mi cuerpo mi personalidad también lo hará. Pero no es tan fácil. Intento hacer ejercicio todos los días, si no hago aunque sea un poco ya me siento mal, igual que si como algo con muchas calorías. No llego al extremo de contarlas tal cual, pero sí que me gusta elegir alimentos con las menos calorías posibles. Bueno, este no es el punto a tratar. Todo ello me ha llevado a no poder mantener una relación buena con mi familia. Mi hermano es en el que más confío, aun así no sabe cómo me siento verdaderamente. Soy una montaña rusa de emociones. Hoy puedo sentirme bien, pero si escucho o me imagino un mal comentario acerca de mí o he hecho algo mal, todo cambia. Y si estoy de mal humor puedo ser la mayor hija de puta del mundo. Y esto debe cambiar.
Ahora estoy bien, pero nada es para siempre ¿no?